El caso La Cantuta: El horizonte de una sentencia histórica
Gloria Cano, abogada de APRODEH
El fallo que acaba de emitir la Primera Sala Anticorrupción contra tres integrantes del destacamento Colina y el ex jefe del Servicio de Inteligencia Nacional por el secuestro y asesinato de nueve estudiantes y un profesor de la universidad La Cantuta, constituye no solo una sentencia histórica como ya lo han destacado diversos expertos, sino que marca el horizonte por el que se encaminarán los otros procesos en curso, también por los hechos de La Cantuta y, en general, la lucha contra la impunidad por la violación de derechos humanos fundamentales que se ha pretendido instaurar en nuestro país.
La irreductible voluntad de los familiares, que tuvieron que vencer todo tipo de trabas y artificios durante más de quince años, se ha visto de alguna manera recompensada con esta sentencia, que constituye al mismo tiempo un logro muy significativo para la Asociación Pro Derechos Humanos, que desde su Área Legal, ha tenido a su cargo este caso. Nunca antes la justicia ordinaria había impuesto la máxima pena por violación de derechos humanos -35 años- a un agente del Estado, en este caso a quien fuera jefe del Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, General Julio Salazar Monroe. En este histórico fallo se establece que el destacamento Colina se conformó al interior del Ejército peruano, destacando a personal del Servicio de Inteligencia del Ejército, SIE, e instalándolos en el Servicio de Inteligencia Nacional, SIN, en el ambiente denominado “El Galpón”.
A dicho destacamento se le dotó de armamento, vehículos y financiamiento. Al ser parte de una entidad estrictamente jerarquizada, existió una cadena de comando, la misma que ha permitido establecer la responsabilidad no solo de los autores materiales sino del Jefe del SIN, Julio Rolando Salazar Monroe, quien tenía bajo su mando directo al destacamento Colina. Se ha podido establecer, de igual manera, que los hechos de La Cantuta formaron parte de una política antisubversiva, por la cual se pretendió dar una repuesta militar a la acción terrorista de la calle Tarata.
En este proceso ha quedado desvirtuada la versión que señalaba que un grupo de los autores de este vil atentado se hubieran refugiado, heridos, en la residencia estudiantil. El objetivo de la acción en la universidad era golpear a Sendero Luminoso, a partir de la información que señalaba que las universidades nacionales habían sido infiltradas por dicha agrupación terrorista. Parte de esta verdad ya había sido develada por la DINCOTE quien, en una investigación previa, señaló que no había ninguna vinculación entre las víctimas del caso La Cantuta con el atentado de la calle Tarata.
La sentencia también señala que la actuación encubridora de los tribunales militares respecto del caso La Cantuta ha sido reconocida no solo por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, sino también por el Tribunal Constitucional. En tal sentido, la Sala concluyó que los actos del fuero militar constituirían prácticas de encubrimiento que suponen graves violaciones a los derechos humanos y, por tanto, no podrían ampararse en prescripción, amnistía o cosa juzgada. Son estas tal vez las razones que han provocado las airadas reacciones de los defensores del ex dictador, quienes han salido a cuestionar el fallo y a proclamar la nulidad del mismo.
Después de todo son los mismos, que antes negaron la existencia del destacamento Colina, y que ahora, abrumados por las evidencias, pretenden que la gente comulgue con el ya manido argumento: “Fujimori no sabía nada y Martin Rivas actuó por su cuenta”. Lo cierto es que si el juicio a Fujimori por los casos La Cantuta y Barrios Altos, en la sede de la DIROES, ha logrado evidenciar muchas luces respecto de su responsabilidad penal por tales crímenes de lesa humanidad, el reciente fallo de la Primera Sala Anticorrupción corrobora que la lucha contra la impunidad ha dejado de ser una posibilidad para convertirse en una realidad.
Y que la máxima pena que se le ha impuesto a Julio Salazar Monroe es la antesala de lo que le espera a Martin Rivas, Pichilingüe, Hermoza Ríos, Montesinos y Fujimori.







